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| PRIMERA PLAGA O AUSENCIA DE CULTURA PARTICIPATIVA |
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Las plagas son como las enfermedades en las que alguien o algo produce daños, a intereses de las personas y/o colectivos. En este caso, a los intereses participativos de las personas y colectivos de la comunidad educativa que realmente quieren participar en la vida del centro, a fin de mejorarlo.
Es muy importante conocer las plagas de la participación para poder combatirlas aplicándoles los fungicidas adecuados. Actualmente considero que existen cinco plagas que dificultan una participación real y efectiva en la comunidad educativa.
Hoy vamos a reflexionar sobre la primera de las plagas: la ausencia de cultura participativa
1.- LA AUSENCIA DE CULTURA PARTICIPATIVA La cultura participativa implica una forma común de percibir, entender y vivir los asuntos educativos, un método de trabajo que, permita a la comunidad educativa la gestión colectiva del centro. Así pues, la cultura participativa debe abarcar todo el ámbito escolar, la vida del aula, las reuniones de tutoría con padres, las asambleas, los claustros, los proyectos, etc. Se trata de lograr que todos los que participan en el proceso educativo lleguen a sentir y percibir todo lo que se hace en el centro responde a un proyecto común elaborado y desarrollado con la participación de todos los que quieran participar. La participación de todos es un requisito imprescindible, para que exista una cultura participativa común y no impuesta, por un determinado sector de la comunidad. De ahí, que la cultura participativa de un centro escolar se configura con la participación de todos: profesorado, padres y madres y alumnado. Por tanto, una cultura participativa es aquella que posibilita la interacción de todos los miembros de la comunidad, a fin de compartir las aportaciones de todas y cada una de las personas en un proyecto común. Pero para llegar a configurar una cultura participativa es necesario ser consciente y en consecuencia superar " la cultura escolar" que a lo largo del tiempo se ha ido creando y sedimentando en cada centro educativo. Si la cultura escolar, la entendemos como dice Viñao en sistemas educativos y culturas escolares, como el conjunto de teorías, ideas, principios, normas, pautas, rituales, inercias, hábitos y prácticas ( formas de hacer y pensar, mentalidades comportamientos) sedimentadas a lo largo del tiempo en forma de tradiciones, regularidades y reglas de juego no puestas en entredicho, y compartidas por sus actores, en el seno de las instituciones educativas. El peligro de "la cultura escolar" para cambiar o transformar el centro educativo es evidente. Todos hemos comprobado, en algún momento, las resistencias que desde los claustros, consejos escolares, juntas de APAS, Federaciones y Confederaciones hay que vencer para lograr determinados cambios. ¿ De dónde viene este peligro? De que esta forma común de percibir, entender y vivir los asuntos educativos de la institución docente o del APA se va transmitiendo a lo largo del tiempo. De tal forma esto es así que cuando llega una nueva persona a la organización termina por ser fagocitada por la cultura que a lo largo del tiempo se ha sedimentado en ella o, en caso contrario quedar excluida. Es evidente, "la cultura escolar" es una de las principales causas que dificulta que se pueda avanzar en una cultura realmente participativa. Por tanto, un fungicida esencial para el cambio consiste en analizar, conjuntamente profesorado y padres, los elementos fundamentales de esa cultura escolar que taponan, a veces, puertas y ventanas. Impidiendo, inconscientemente o por fuerza de la rutina, cambios que a todas luces mejorarían el centro, el rendimiento académico del alumnado y en consecuencia el éxito educativo de todos.
Quizás una de las mejores formas de empezar sea plantándose conjuntamente profesorado y padres la realización de un proyecto común. El proyecto podría ser sobre cualquier aspecto que interese a todos y como resultado de las aportaciones de las ideas de todos. Veamos un ejemplo. El equipo directivo diseña el borrador del proyecto. Pues bien, una vez que tenga el diseño lo pasa a los integrantes de la comunidad escolar, para que lo vean, lo discutan y hagan sus aportaciones. Los canales para su difusión pueden ser varios. El AMPA y la página Web del centro. El equipo directivo recoge todas aquellas ideas que puedan mejorar su diseño, con lo que se podrá hablar de un diseño colaborativo. Este proceder abre la puerta a la participación comunitaria y al éxito del proyecto. ¿Por qué a su éxito? Porque todos lo que han participado se comprometen, mucho más, en su desarrollo y seguimiento. Porque el proyecto ya no es del equipo directivo, ni del claustro en exclusiva es también mió y por tanto, lo asumiré y defenderé con ilusión. Lo mostraré a todos los padres y madres del AMPA, del centro educativo con orgullo, sencillamente porque es mío, es nuestro, es de todos los que hemos querido participar en él. Es evidente que posibilitar experiencia de este tipo permite dos cosas fundamentales: analizar las dificultades y resistencia que desde, la cultura escolar, se encuentran por el camino, a fin de superarlas y en segundo lugar, descubrir y experimentar como es posible trabajar conjuntamente todos los integrantes de la comunidad educativa en un mismo proyecto. Desde esta perspectiva se podrían paulatinamente el ir trabajando, entre todos, cada uno de los aspecto del centro: Plan de lectura, de convivencia, se seguimiento del rendimiento académico, etc., con lo que se estaría introduciendo la participación de toda la comunidad y su colaboración en la mejora del funcionamiento de centro y de su éxito educativo. Este es un camino, quizás el más importante para iniciar la creación de una verdadera comunidad educativa y abrir la puerta a la participación comunitaria. Eso si, es importante tener siempre presente que: la participación comunitaria y colaborativa de todos supone una participación en todo el proyecto: en aportar ideas para su diseño, actividades a desarrollar, seguimiento, en la toma de decisiones,…y en su evaluación. ¿Qué puede hacer el AMPA?
Plantearse como uno de sus objetivos el que los socios del AMPA perciban y sientan que son personas con las que se cuenta y que sus aportaciones son valiosas para mejorar la escuela. Este es pues, uno de los grandes retos que tienen, en este momento, las federaciones y Juntas Directivas de las AMPAS trabajar para avanzar en la creación y desarrollo de una cultura participativa. Primero en el seno de la propia APA. Después en el centro CUESTIONES PARA EL DEBATE
Murcia 15 de mayo de 2010 Ginés Martínez Cerón El próximo documento tratara de la segunda plaga de la participación: EL INDIVIDUALISMO O LA PÉRDIDA DE PERTENENCIA A UNA COMUNIDAD
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